No quiero pedirte solamente que bendigas mis planes, mis proyectos, mis sueños o las cosas que quiero conseguir. Hoy quiero pedirte algo más profundo: que no me pierda a mí mismo mientras intento llegar a donde quiero estar.
Queremos más dinero, más oportunidades, más reconocimiento, más estabilidad, más respuestas, más puertas abiertas. Y no está mal querer crecer. Tú mismo pusiste en nosotros deseos de construir, crear, aprender y progresar.
Por eso hoy te pido que acompañes mi camino.
Si algo que deseo todavía no ha llegado, dame paciencia.
Si estoy cansado, ayúdame a descansar sin sentir que estoy perdiendo el tiempo.
Y si estoy demasiado preocupado por el mañana, recuérdame que todavía estoy viviendo el día de hoy.
Quiero saber qué va a pasar.
Quiero saber cuándo llegará aquello que estoy esperando.
Pero quizá parte de la fe consiste precisamente en caminar sin tener todas las respuestas.
Tengo días que todavía puedo vivir.
Tengo personas que puedo amar.
Tengo sueños que todavía puedo construir.
Señor, cuando mire mi vida y sienta que voy demasiado lento, recuérdame que lento no significa perdido.
Cada persona tiene una historia diferente.
Cada persona tiene un tiempo distinto.
También quiero pedirte que protejas mi corazón.
Que el fracaso no me vuelva amargo.
Que la opinión de otros no determine mi valor.
Y cuando algún día consiga aquello por lo que tanto he trabajado, ayúdame a recordar las noches en las que tuve que seguir adelante sin saber cómo terminaría todo.
Que nunca olvide las veces que tuve miedo y aun así continué.
Porque quizá ahí también estabas Tú.
Tal vez algunas veces pensé que estaba completamente solo.
Hoy quiero agradecerte incluso por las cosas que todavía no entiendo.
Por las oportunidades que no llegaron.
Por los planes que no salieron como esperaba.
Quizá algunos “no” fueron respuestas.
Dios, dame ojos para reconocer tus bendiciones incluso cuando no vienen en la forma que yo esperaba.
Quiero crear algo que tenga significado.
Quiero que mis ideas puedan ayudar.
Porque al final, Señor, no quiero que mi vida se mida únicamente por cuánto tuve.
Por cuántas personas hice sonreír.
Por las oportunidades que pude crear.
Y si algún día alcanzo grandes cosas, que mi corazón siga siendo capaz de agradecer las pequeñas.
Hoy, Dios, no te pido una vida sin problemas.
No te pido que elimines todas las dificultades.
No te pido que me muestres todo mi futuro.
Y si alguna vez vuelvo a sentir que estoy perdido, recuérdame algo sencillo:
Solo necesito dar el siguiente paso.
Tú conoces lo que hay dentro de mí incluso antes de que encuentre las palabras para explicarlo.
Ayúdame a no abandonar aquello que vale la pena, pero también a tener sabiduría para reconocer cuándo debo cambiar de dirección.
Que hoy pueda hacer lo que me corresponde.
Porque muchas veces uno está tan concentrado en avanzar que olvida mirar hacia dentro.
Pero, Señor, ¿de qué sirve llegar a un lugar si cuando llegamos ya no somos la persona que soñaba con llegar allí?
Si alguna puerta no es para mí, dame la sabiduría para aceptarlo.
Si estoy tomando una dirección equivocada, dame la humildad para cambiarla.
Si algo me está haciendo daño, dame el valor para soltarlo.
Dios, a veces mi mente quiere tener respuestas para todo.
Quiero saber si mis esfuerzos van a funcionar.
Quiero saber si las ideas que tengo algún día se convertirán en realidad.
No quiero vivir pensando constantemente en lo que falta. Quiero aprender a reconocer también lo que ya tengo.
Tengo oportunidades que todavía puedo aprovechar.
Tengo cosas que todavía puedo aprender.
Y sobre todo, tengo la posibilidad de comenzar nuevamente cada vez que sea necesario.
Cuando vea a otros avanzar más rápido que yo, ayúdame a no comparar mi camino con el de ellos.
Cada persona carga batallas que los demás no conocen.
Quiero aprender a caminar a mi propio ritmo sin sentir que debo demostrarle algo al mundo.
Que el éxito no me vuelva arrogante.
Que el dinero no sea mi dueño.
Que los problemas no me hagan olvidar quién soy.
Que nunca olvide de dónde vengo.
Que nunca olvide las veces que pensé que no podía y finalmente pude.
Tal vez no siempre te reconocí en el momento.
Pero mirando hacia atrás puedo comprender que hubo momentos en los que algo dentro de mí me dijo: “Continúa”.
Por las puertas que cerraste.
Por las personas que se alejaron.
Porque quizá algunas decepciones también fueron protección.
Quizá algunos retrasos me estaban preparando para algo que todavía no podía comprender.
Y mientras sigo construyendo mi vida, quiero que mi propósito sea más grande que simplemente conseguir cosas.
Quiero que mi esfuerzo sirva.
Quiero que lo que construya pueda dejar algo bueno detrás de mí.
Quiero que también se mida por cuánto aporté.
Por cuántas personas ayudé.
Por las cosas buenas que pude dejar en otros.
Porque quizá la verdadera riqueza también está escondida en esas cosas que uno suele pasar por alto.
Te pido una mente capaz de enfrentarlos.
Te pido fuerza para atravesarlas.
Te pido luz suficiente para dar el próximo paso.
No necesito conocer todo el camino para continuar caminando.
Hoy pongo delante de Ti mis preocupaciones, mis proyectos, mis sueños, mis dudas, mis errores y también aquello que todavía no me atrevo a decir en voz alta.
Ayúdame a tener paciencia conmigo mismo.
que nunca esté tan ocupado buscando mi futuro que me olvide de vivir el presente.
Y dejar en Tus manos aquello que todavía no puedo controlar.
